"El dolor no discrimina"

"El dolor no debería debilitar"

"El tratamiento del dolor no debe esperar" Ⓡ

Tratamiento del dolor articular y corporal en Jersey City

Artritis

Antecedentes: La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria sistémica crónica de etiología indeterminada que afecta principalmente a las membranas sinoviales y las estructuras articulares de múltiples articulaciones.

Frecuencia: En EE. UU.: La tasa de ocurrencia es de aproximadamente el 1 % en EE. UU. El rango va del 0,5 % a más del 5 %, con cierta variación étnica.

A nivel internacional: similar a Estados Unidos.

Mortalidad/Morbilidad: La mortalidad por artritis reumatoide (AR) se relaciona principalmente con el deterioro general de la salud, el bienestar y la funcionalidad del paciente. Los pacientes con AR se vuelven susceptibles a infecciones y disfunción orgánica secundaria, incluyendo enfermedad pulmonar, enfermedad renal y hemorragia gastrointestinal.

Woman with arthritis — Jersey City, NJ — Pain and Disability Institute

Sexo: La proporción de hembras a machos es aproximadamente de 3:1.

Edad: La edad de inicio suele ser entre los 25 y los 50 años. La enfermedad puede aparecer a cualquier edad, pero tiende a alcanzar su punto máximo entre los 40 y los 50 años. La forma pediátrica de la AR es la artritis reumatoide juvenil (ARJ), que se caracteriza por su inicio antes de los 16 años y comprende 3 categorías de la enfermedad: poliarticular (múltiples articulaciones), pauciarticular (menos de cuatro articulaciones) y sistémica (es decir, fiebre alta, erupción cutánea y afectación de órganos).

Clínico

Historia: La artritis reumatoide (AR) suele ser una enfermedad de inicio insidioso, aunque puede ser abrupta. El diagnóstico generalmente se realiza cuando se cumplen cuatro de los siete criterios de elegibilidad establecidos por la Asociación Americana de Reumatismo. Estos criterios son los siguientes:

  • Rigidez matutina que dura más de una hora antes de mejorar.
  • Artritis que afecta a tres o más articulaciones
  • Artritis de la mano, en particular afectación de la articulación interfalángica proximal (IFP), las articulaciones metacarpofalángicas (MCF) o las articulaciones de la muñeca.
  • Afectación simétrica de las mismas áreas articulares bilateralmente (es decir, ambas muñecas, articulaciones interfalángicas proximales y metacarpofalángicas simétricas).
  • Factor reumatoide sérico positivo
  • Nódulos reumatoides
  • Evidencia radiográfica de artritis reumatoide
  • Otros datos históricos relevantes incluyen los siguientes:
  • Malestar general
  • Debilidad
  • Fiebre de etiología indeterminada
  • pérdida de peso
  • Mialgias
  • Tendinitis
  • Bursitis
  • Físico:
  • La afectación articular suele ser poliarticular y simétrica, respetando generalmente las articulaciones interfalángicas distales (IFD). La afectación e inflamación articular se evidencia por lo siguiente:
  • Edema
  • Efusión
  • Calor
  • Sensibilidad a la palpación
  • Destrucción (un hallazgo tardío)
  • Nódulos reumatoides subcutáneos, deformidades en "cuello de cisne", deformidades en "botón", desviación cubital de los dedos en las articulaciones metacarpofalángicas (hallazgos tardíos).
  • Bursitis
  • La artritis reumatoide es una enfermedad sistémica difusa que afecta a muchas áreas del cuerpo. Los síntomas iniciales pueden no estar relacionados con una articulación o pueden incluir síntomas inflamatorios en una articulación.

Causas:

  • Aún no se ha esclarecido la causa de la artritis reumatoide.
  • Los factores asociados pueden incluir:
  • Predisposición genética
  • sexo femenino
  • Estrés psicológico
  • Respuesta inmune
  • Interacción hormonal
  • preparación

Estudios de laboratorio:

  • Recuento sanguíneo completo (CBC) para detectar
  • Anemia trombocitosis
  • La velocidad de sedimentación globular (VSG)
  • Factor reumatoide sérico (FR)
  • Anticuerpos antinucleares

Estudios de imagen:

  • Rayos X
  • Tomografía computarizada
  • resonancia magnética
  • Termografía
  • Análisis del líquido articular
  • Hacer un seguimiento

Disuasión/Prevención: Dado que se desconoce la causa de la artritis reumatoide, no se ha establecido la prevención de la enfermedad.

Existen diversas estrategias para prevenir o minimizar las recaídas o los brotes. Entre ellas se incluyen una nutrición adecuada, la relajación, el ejercicio de bajo impacto, los ejercicios de flexibilidad, el yoga, el tai chi, la terapia psicológica, la meditación, la hidroterapia y la reducción del estrés.

Pronóstico: El pronóstico en la artritis reumatoide es extremadamente variable.

Existen indicios que sugieren que el inicio de la enfermedad (rápido o insidioso) puede predecir su progresión. Los pacientes con un inicio rápido de la enfermedad pueden presentar una mejor remisión que aquellos con un inicio insidioso. El pronóstico es peor cuando se ven afectadas las articulaciones grandes.

Educación del paciente:

Los pacientes con artritis reumatoide requieren mucha información sobre la necesidad de realizar cambios en el estilo de vida para prevenir las exacerbaciones, preservar la movilidad y la funcionalidad, y para un control adecuado del dolor.

La información específica proporcionada para la visita al servicio de urgencias se centra en la exacerbación o el problema principal que presenta el paciente.

Cabeza

Definición de dolor de cabeza: Dolor en la cabeza de cualquier causa. Véase también dolor de cabeza benigno; migraña clásica; migraña común; cefalea tensional; y la documentación sobre cefaleas en racimos.

Nombres alternativos: Cefalalgia; dolor de cabeza.

Consideraciones: Las cefaleas tensionales y las migrañas representan el 90% de todos los dolores de cabeza.

Tipos:

  • Tensión: contracción muscular
  • Vascular: migraña o cefalea en racimos
  • Combinación: tensión y vascular

Un dolor de cabeza que indica un problema potencialmente grave es aquel que:

  • Implica dolor repentino y violento
  • Podría ser un síntoma de aneurisma.
  • Empeora con el tiempo e incluye otros síntomas como náuseas y vómitos, cambios en el habla, cambios de personalidad, etc.
  • Aunque es poco frecuente, podría tratarse de un tumor cerebral o un AIT ("miniictus").
  • Incluye náuseas, vómitos, fiebre y rigidez en el cuello.
  • Podría ser un signo de meningitis.

Causas comunes:

La cefalea tensional es un tipo común de dolor de cabeza que puede o no estar asociado con factores de estrés psicosocial.

Las migrañas suelen ir precedidas de fatiga, depresión y alteraciones visuales (destellos de luz, pérdida de la visión periférica, etc.).

Las cefaleas en racimos, que son una variante de la migraña, se caracterizan por:

  • El dolor que se presenta principalmente en hombres, mientras que las migrañas típicas son más comunes en mujeres.
  • Dolor que suele estar situado detrás de un ojo y, por lo general, en el mismo ojo.
  • Dolor que aparece de forma muy repentina y sin previo aviso.
  • Dolor que alcanza su punto máximo entre 5 y 10 minutos después y desaparece en menos de una hora.
  • Dolor que suele desencadenarse por el alcohol.
  • Un dolor que despierta a la persona durante la noche, que se repite varias veces al día durante semanas y luego desaparece.

Otras causas de dolores de cabeza:

  1. Sinusitis
  2. Fiebre
  3. Resaca alcohólica
  4. síndrome premenstrual
  5. Ansiedad
  6. Problemas dentales como dolores de muelas
  7. Tumores
  8. Trauma

Entre las pruebas diagnósticas que se pueden realizar se incluyen:

  • Tomografía computarizada de cabeza
  • resonancia magnética de cabeza
  • Radiografías de los senos paranasales
  • Biopsia de la arteria temporal
  • Punción lumbar

Tratamiento:

  • Medicamento
  • rehabilitación de medicina física
  • Psicoterapia

Lesiones en la cabeza

Definición: Traumatismo craneoencefálico.

Nombres alternativos: Lesión cerebral; conmoción cerebral - primeros auxilios; lesión en la cabeza.

Consideraciones: Los signos y síntomas de una lesión en la cabeza pueden aparecer de inmediato o desarrollarse lentamente a lo largo de varias horas.

La mayoría de las lesiones craneales son leves. El cráneo proporciona al cerebro una protección considerable contra las lesiones. Si bien la mayoría de las lesiones craneales son leves, pueden convertirse en un problema grave cuando ocurren. Los accidentes son la principal causa de muerte o discapacidad en hombres menores de 35 años, y más del 70 % de los accidentes involucran lesiones craneales y/o de la médula espinal. Las causas comunes de lesiones craneales incluyen accidentes de tránsito, accidentes laborales, caídas, agresiones físicas y accidentes domésticos.

Si un niño comienza a jugar o correr inmediatamente después de recibir un golpe en la cabeza, es poco probable que sufra una lesión grave. Sin embargo, se debe vigilar de cerca al niño durante el día siguiente, ya que a veces los síntomas de una lesión en la cabeza se manifiestan con retraso.

Cuando te encuentres con una víctima de traumatismo craneoencefálico, intenta averiguar qué ocurrió. Si la víctima no puede contarlo, busca pistas y pregunta a los testigos.

Aunque el cráneo no esté fracturado, el cerebro puede golpearse contra su interior y dañarse. Si hay sangrado intracraneal, pueden surgir complicaciones.

Las lesiones o traumatismos craneales pueden provocar:

  • Conmoción cerebral: la cabeza sufre un fuerte golpe.
  • Hematoma intracraneal: rotura de un vaso sanguíneo entre el cráneo y el cerebro (véase hematoma subdural).
  • Fractura de cráneo

Síntomas:

  • Nivel de conciencia alterado
  • Sangría
  • La respiración se ralentizó
  • Confusión
  • Convulsiones
  • Fractura en el cráneo
  • Drenaje de líquido por la nariz, la boca o los oídos (puede ser transparente o sanguinolento).
  • Dolor de cabeza (puede ser intenso)
  • Aumento de la somnolencia
  • Una mejoría inicial seguida de un empeoramiento de los síntomas.
  • Irritabilidad
  • Pérdida de conciencia
  • Cambios de personalidad
  • Inquietud
  • habla arrastrada
  • Rigidez de nuca
  • Hinchazón en el lugar de la lesión.
  • Dificultades de visión
  • Vómitos (pueden ser intensos y persistentes)
  • Herida en el cuero cabelludo
  • Cambios en las pupilas

Primeros auxilios:

El tratamiento varía según la gravedad, el tipo y la ubicación de la lesión, así como la aparición de complicaciones secundarias. En caso de traumatismo craneoencefálico leve, es posible que no se requiera un tratamiento específico, salvo la observación para detectar posibles complicaciones. Se pueden usar analgésicos de venta libre para el dolor de cabeza. Generalmente se desaconseja el uso de aspirina, ya que su uso prolongado aumenta el riesgo de hemorragia.


En caso de traumatismo craneoencefálico moderado a grave, se requiere tratamiento urgente. Si la víctima está en coma o presenta síntomas graves, se recomiendan los siguientes primeros auxilios.

  1. Compruebe las vías respiratorias, la respiración y la circulación de la víctima. Si es necesario, inicie la respiración artificial y la reanimación cardiopulmonar.
  2. Si la respiración y el ritmo cardíaco de la víctima son normales, pero está inconsciente, trátela como si tuviera una lesión medular. Estabilice la cabeza y el cuello colocando las manos a ambos lados de la cabeza de la víctima, manteniéndola alineada con la columna vertebral e impidiendo cualquier movimiento. Espere a que llegue la asistencia médica.
  3. A menos que haya una fractura de cráneo, intente detener el sangrado presionando firmemente un paño limpio sobre la herida. Si la lesión es grave, tenga cuidado de no mover la cabeza de la víctima. Si el paño se empapa de sangre, no lo retire; simplemente coloque otro paño encima.
  4. Si sospecha una fractura de cráneo, no aplique presión directa sobre la zona sangrante ni retire ningún resto de la herida. Cubra la herida con una gasa estéril y busque atención médica de inmediato.
  5. Si la herida en la cabeza es superficial, lávela con agua tibia y jabón y séquela con palmaditas.
  6. Si una víctima vomita y no se sospecha una lesión medular, gire su cabeza hacia un lado para evitar que se ahogue. Los niños suelen vomitar una vez después de un traumatismo craneoencefálico. Pero incluso si el niño no vuelve a vomitar y no presenta ningún cambio en su comportamiento, consulte a un médico.
  7. Aplique compresas de hielo en las zonas inflamadas.
  8. Los analgésicos de venta libre suelen ayudar a reducir el dolor de cabeza.
  9. Durante las próximas 24 horas, observe a la víctima para detectar cualquier signo de lesión craneal grave. Durante la noche, despierte a la víctima cada 2 o 3 horas y compruebe si está alerta. Hágale preguntas específicas, como su dirección. Si la víctima se muestra inusualmente somnolienta, desarrolla un fuerte dolor de cabeza o rigidez en el cuello, vomita más de una vez o presenta un comportamiento anormal, busque atención médica de inmediato.
  10. Evite realizar actividades extenuantes durante las 24 horas posteriores a una lesión craneal grave.
No:
  • NO retire el casco de una víctima si sospecha que sufre una lesión craneal grave.
  • NO lave una herida profunda en la cabeza o que sangre abundantemente.
  • NO retire ningún objeto que sobresalga de la herida.
  • NO mueva a la víctima a menos que sea absolutamente necesario.
  • NO sacuda a la víctima si parece aturdida.
  • NO permita que otras lesiones más evidentes le distraigan de la lesión en la cabeza.
  • NO levante a un niño caído que presente cualquier signo de lesión en la cabeza.
  • NO consuma alcohol dentro de las 48 horas posteriores a una lesión craneal grave.

Llame inmediatamente para solicitar asistencia médica de emergencia si:

  • Hay hemorragia grave en la cabeza o en la cara.
  • Se produce un cambio en el nivel de conciencia de la víctima (como confusión o letargo).
  • Se produce cualquier cese de la respiración.
  • Sospechas que se trata de una lesión grave en la cabeza o el cuello.

Prevención:

  • Siempre use casco cuando monte en bicicleta.
  • Asegúrese de que los niños tengan un área segura donde jugar.
  • Proporcionar la supervisión adecuada para niños de cualquier edad.
  • Hazte visible. No montes en bicicleta de noche.
  • Cuando vayas en bicicleta, respeta las señales de tráfico. Sé predecible para que los demás conductores puedan calcular mejor tu trayectoria.
  • Utilice el equipo de seguridad adecuado (como cascos, cascos de bicicleta o motocicleta y cinturones de seguridad) cuando participe en actividades que puedan provocar lesiones en la cabeza.

Tronco - Dolor en la parte baja de la espalda

Woman holding her back — Jersey City, NJ — Pain and Disability Institute
Man holding his back — Jersey City, NJ — Pain and Disability Institute

De las numerosas afecciones musculoesqueléticas incapacitantes, el dolor lumbar es sin duda el más frecuente. Las estimaciones de horas perdidas de trabajo, horas de incapacidad y el dinero gastado en atención médica y compensaciones por discapacidad son astronómicas. Existen tantas teorías sobre los mecanismos y las causas del dolor lumbar como defensores de sus tratamientos. Actualmente, no existe un mecanismo único y universalmente aceptado para explicar el dolor lumbar.


Unidad funcional

La columna vertebral, que en su área lumbar es el sitio del dolor, puede evaluarse mejor mediante la comprensión de las unidades funcionales que la componen. La unidad funcional está compuesta por dos segmentos: la porción anterior, que funciona en la guía direccional.


Porción anterior:

La porción que soporta el peso de cada unidad funcional es la porción anterior, que está compuesta por dos cuerpos vertebrales separados por un amortiguador hidrodinámico, el disco intervertebral.


El disco intervertebral es un cuerpo fibrocartilaginoso que conecta de forma segura dos cuerpos vertebrales adyacentes. El disco individual consta de tres partes:


Figura 19a: Unidad vertebral funcional. Vista del cuerpo vertebral, las articulaciones posteriores (facetas), los pedículos,


Figura 19b: Vista lateral que muestra el disco intervertebral y su relación con los componentes de la unidad.


Figura 20: Unidad funcional de la columna vertebral en sección transversal: A, Vista lateral; B, Muestra la presión dentro del disco, que fuerza la separación de las vértebras, y la fuerza de equilibrio de los ligamentos largos; C, Movimiento de deslizamiento del plano de las facetas.


El envejecimiento, sumado a múltiples microtraumatismos, provoca que las placas cartilaginosas se adelgacen y que la cara posterior del anillo fibroso se fragmente. Se produce cierta invasión de tejido de granulación desde el cuerpo vertebral, junto con una pérdida gradual de agua, y el núcleo pierde su capacidad para retenerla; por lo tanto, la presión intradiscal disminuye. Un mayor envejecimiento o traumatismo provoca una disminución de la concentración de polisacáridos proteicos, y el disco se vuelve más fibroso, inelástico e inerte hidrodinámicamente.


Figura 21a: Anillo fibroso. Arriba, concepto de capas del anillo fibroso.


Figura 21b: Fibras anulares circunferenciales alrededor del núcleo pulposo (núcleo pulposo) ubicado centralmente.

Los cambios degenerativos disminuyen la eficiencia del disco intervertebral (Fig. 22). Estos cambios pueden deberse al envejecimiento, a un factor genético o a factores químicos o microtraumáticos. La hidrodinámica se ve afectada.


Figura 22: Degeneración del disco. Izquierda: Disco normal con núcleo intacto y fibras anulares. El espacio es normal (N). Derecha: Disco degenerado con el núcleo fuera de su límite, fibras anulares fragmentadas y espacio reducido (D).

El disco funciona como un amortiguador hidráulico. La presión dentro del núcleo separa las vértebras y las fibras anulares las acercan (Fig. 23). Al añadir peso a la unidad, los cuerpos vertebrales se aproximan deformando el núcleo. Al liberarse la fuerza de compresión, el núcleo recupera su forma de reposo. Esta deformación del núcleo permite la flexión, la extensión y cierta rotación. Las pruebas de compresión han confirmado que las fuerzas fracturan las vértebras antes de dañar el disco.


Figura 23: Izquierda, disco normal sin carga; Centro, deformación del núcleo en reacción a la compresión; Derecha, deformación del núcleo que permite la flexión o extensión. El ligamento longitudinal posterior refuerza la cara posterior del disco intervertebral. En la región lumbar, el ligamento se estrecha hasta volverse parcial y, por lo tanto, ofrece una protección inadecuada al contenido del canal espinal y los forámenes intervertebrales (Fig. 24).


Figura 24: Insuficiencia del ligamento longitudinal posterior en el segmento lumbar inferior, lo que disminuye el efecto protector en la región L4, L5 y S1. La hernia discal puede abultarse hacia el canal espinal.


La flexión, la extensión y la rotación están permitidas debido a la oblicuidad y la elasticidad de las fibras anulares. La rotación de la columna vertebral está restringida por el límite de extensibilidad de dichas fibras.


Una rotación excesiva que supere este límite puede contribuir a la lesión discal, la hernia discal y el deterioro del disco.


La nutrición del disco intervertebral sigue siendo un enigma. En el periodo neonatal, numerosos vasos sanguíneos pequeños penetran las placas terminales vertebrales e irrigan el disco. Estos vasos se obliteran en la adolescencia y el disco se vuelve avascular. La nutrición del disco por ósmosis ha sido descartada, y el método de nutrición actualmente aceptado es la imbibición. Esto forma una bomba de imbibición coloidal. A medida que el disco se hidrata, su tamaño aumenta y provoca que las fibras anulares se tensen. El equilibrio se alcanza mediante la presión hidráulica ejercida por las placas terminales vertebrales superior e inferior y por las fibras anulares circundantes.


La difusión de solutos se produce a través de la porción central de las placas terminales y del anillo fibroso (Fig. 27). El aumento de la presión intradiscal probablemente también fuerza el paso del líquido a través de diminutas fórmulas en las placas terminales. Cuando la presión disminuye o se libera, el líquido regresa al disco por imbibición.


Debajo de la placa endocondral, que conecta la irrigación sanguínea del hueso con el disco, existen numerosos espacios medulares que permiten la difusión de solutos. Estos espacios son más numerosos en la región anular que en el núcleo pulposo y en la parte posterior del disco. Este factor posiblemente explique la degeneración precoz del núcleo pulposo y de la cara posterior del disco. Los solutos que contienen glucosa y oxígeno ingresan a través de la placa terminal, mientras que los sulfatos provenientes de los glucosaminoglicanos ingresan a través del anillo fibroso (Fig. 27).


Actualmente, no se considera que el disco tenga inervación en su interior. Numerosos investigadores han rastreado nervios en diversas etapas de mielinización y desmielinización hasta la periferia del anillo fibroso, pero no se ha verificado que ningún nervio penetre en el interior de un disco normal e intacto.


Figura 27: Nutrición del disco mediante difusión. La difusión de solutos se produce a través de la porción central de las placas terminales y del anillo fibroso. Existen espacios medulares entre la circulación y el cartílago hialino, y son más numerosos en el anillo fibroso que en el núcleo pulposo. La glucosa y el oxígeno ingresan a través de las placas terminales. El sulfato, que forma glucosaminoglicanos, ingresa a través del anillo fibroso. La difusión hacia la parte posterior del anillo fibroso es menor. (BV - vasos sanguíneos)


Estas facetas están compuestas por cartílagos articulares en sus superficies opuestas y poseen una cápsula, membrana sinovial y líquido sinovial. Gracias a su forma y verticalidad, se articulan entre sí para permitir direcciones específicas de movimiento y restringir o modificar direcciones opuestas. Debido a su plano vertical sagital en la columna lumbar, las facetas permiten la flexión y la extensión, pero restringen o impiden la flexión lateral y la rotación (Fig. 29).


En comparación con la articulación anterior del espacio intervertebral, no soportan peso. Se ha considerado que pueden soportar aproximadamente entre el 10 y el 12 por ciento del peso corporal en la columna extendida, disminuyendo hasta no soportar peso con cualquier grado significativo de flexión vertebral anterior. En la hiperextensión lumbar, la flexión lateral y la rotación se pueden prevenir por completo en esta postura. Las carillas articulares vertebrales se encuentran en completa oposición en una posición "bloqueada". Con cualquier grado de flexión anterior, se produce la separación de las carillas articulares, lo que permite cierto grado de flexión lateral y cierto grado de rotación.


Figura 29: Carillas articulares en la columna lumbar. A, Separación de las carillas articulares en flexión anterior; B, Oposición de las carillas articulares en la postura lordótica fisiológica; C, Aproximación y oposición de las carillas articulares en extensión e hiperextensión.


La pared posterior del canal espinal, la pared anterior de los pedículos y la lámina están cubiertas por el ligamento amarillo (ligamento flavo).

El ligamento amarillo es un ligamento longitudinal elástico que recorre toda la columna vertebral y está compuesto exclusivamente por fibras elásticas amarillas. Se considera que su función es evitar que la cápsula redundante quede comprimida entre las superficies articulares adyacentes durante la extensión de la columna y limitar la protrusión capsular hacia el canal espinal durante otros movimientos de la columna vertebral.


El arco posterior del cuerpo vertebral se completa con las apófisis transversas y la espina posterosuperior, sobre las cuales se insertan los ligamentos intervertebrales de soporte y los músculos intervertebrales que activan el movimiento de la columna vertebral.


Los forámenes intervertebrales están formados por dos pedículos adyacentes, superior e inferior. Anteriormente se encuentran los cuerpos vertebrales, los discos intervertebrales y el ligamento longitudinal posterior. Posteriormente se sitúan las carillas articulares, sus cápsulas y el ligamento amarillo. A través de estos forámenes emergen las raíces nerviosas, su vaina dural y el nervio recurrente de Luschka. Las raíces nerviosas descienden por la cola de caballo.


Equilibrio y postura erguidos

El equilibrio erguido requiere equilibrio biomecánico. Dado que la columna vertebral es flexible, parecería que se necesita esfuerzo muscular para mantener su relación con el centro de gravedad. Si esto fuera cierto, se produciría fatiga muscular y el colapso de la columna erguida. La naturaleza ha evitado esta dependencia total del equilibrio muscular al permitir que la columna se apoye en estructuras ligamentosas. La curva lumbar se extiende hacia una mayor lordosis, apoyando su soporte en el ligamento longitudinal anterior y, posteriormente, en las articulaciones facetarias.


Las articulaciones de la cadera pueden inmovilizarse en extensión gracias a los ligamentos que se encuentran en la cápsula anterior. Al apoyarse el peso corporal sobre esta banda iliopectínea (el ligamento en Y de Bigelow), la cadera puede permanecer extendida sin actividad muscular. La articulación de la rodilla se mantiene en extensión gracias a los tejidos de la cápsula poplítea posterior. De este modo, la rodilla se mantiene extendida mediante el soporte ligamentoso sin necesidad de esfuerzo muscular.


Solo el tobillo no puede inmovilizarse ni sostenerse mediante tejido ligamentoso. Sin embargo, puede mantenerse en posición erguida con apoyo de peso mediante la contracción isométrica alternada de los músculos dorsiflexores anteriores y los grupos musculares gastrocnemio-sóleo posteriores.


Dado que la flexión anterior de la columna lumbar consiste esencialmente en una inversión de la lordosis lumbar hacia una ligera cifosis lumbar, la flexión completa del cuerpo requiere una rotación simultánea alrededor de las articulaciones de la cadera de la pelvis a medida que la columna lumbar se flexiona. La flexión sincrónica de la columna lumbar con la rotación pélvica se denomina acertadamente ritmo lumbopélvico. Por cada grado de flexión de la columna lumbar, se produce una rotación proporcional de la pelvis.


Dado que la postura erguida depende esencialmente del soporte ligamentoso, el soporte muscular debe activarse en el instante en que el cuerpo se flexiona hacia adelante, por delante del centro de gravedad. Al flexionarse el cuerpo, los músculos erectores de la columna se alargan para desacelerar la flexión. Como el alargamiento muscular que produce la desaceleración es un reflejo aprendido, su fluidez y eficiencia requieren coordinación neuromuscular. Un entrenamiento deficiente o la distracción durante este movimiento interrumpirán la fluidez y eficiencia de la flexión. Una mala condición física también puede, al aumentar los elementos fibrosos del sistema muscular, limitar el grado de extensibilidad.


Una vez que el cuerpo alcanza la flexión máxima hacia adelante, vuelve a estar restringido por el tejido conectivo ligamentoso.


Para volver a la postura completamente erguida, los músculos extensores deben acortarse y funcionar como aceleradores o elevaciones del cuerpo hasta que se alcance la postura erguida completa con soporte ligamentoso.


El retorno a la postura erguida también debe revertir el ritmo lumbopélvico de flexión. La lordosis lumbar debe reanudarse gradualmente a medida que la pelvis se desrota. Una vez más, es fundamental un esfuerzo neuromuscular preciso y coordinado, que requiere entrenamiento, práctica y ausencia de distracciones.


En la medida en que las articulaciones posteriores, las carillas articulares, guían la dirección de la flexión y extensión lumbar e impiden la flexión y rotación lateral, esta dirección de reextensión debe observarse cuidadosamente.


En la posición de flexión, es decir, con el cuerpo inclinado hacia adelante y la lordosis lumbar invertida, las carillas articulares se separan, permitiendo así cierto grado de flexión lateral y rotación. Al alcanzar la lordosis, las carillas articulares se aproximan y, finalmente, al lograr la hiperextensión, entran en contacto directo, impidiendo cualquier movimiento lateral o de rotación.


En la posición de flexión anterior, la separación de las articulaciones facetarias posteriores impone toda la limitación de rotación de la unidad funcional sobre el disco intervertebral. Es probable que, con una rotación defectuosa y el cuerpo flexionado hacia adelante, se produzca una lesión discal.


Por lo tanto, cualquiera de las siguientes situaciones puede provocar una discapacidad dolorosa: alteración del ritmo lumbopélvico adecuado, ya sea durante la flexión anterior o la reextensión a la postura erguida; desaceleración o aceleración neuromuscular defectuosa; o alteración de la dirección correcta de la reextensión, según lo dictado por el plano de las facetas articulares. Los siguientes factores están relacionados con la correcta coordinación neuromuscular: entrenamiento adecuado, práctica constante, buen acondicionamiento físico y ausencia de distracciones como la ansiedad, la ira, la prisa o cualquier otra molestia.


Localización del dolor Dado que el mal funcionamiento de la unidad vertebral funcional puede provocar dolor, es necesario identificar los tejidos dentro de la unidad que, al irritarse, pueden desencadenar la sensación de dolor. Dentro de la unidad funcional, se debe tener en cuenta lo siguiente.


  1. El ligamento anterolongitudinal está escasamente inervado, pero la irritación química, eléctrica o mecánica de este ligamento no provoca ninguna sensación de dolor significativa.
  2. Los cuerpos vertebrales son una fuente de dolor, como se observa en fracturas, trastornos metabólicos o metástasis. El dolor que se origina en los propios cuerpos vertebrales es sordo, difuso, generalmente no se irradia y no guarda una relación significativa con el movimiento o la posición. El dolor nocturno en posición reclinada es un síntoma que alerta al médico sobre la posibilidad de una enfermedad maligna o de origen metabólico y que da pie a la realización de los estudios pertinentes.
  3. El disco intervertebral joven e intacto, sin evidencia de cambios degenerativos, es vascular, aneural y, por lo tanto, insensible. No se produce dolor al realizar una discografía, que requiere la penetración del núcleo pulposo con una aguja. La inyección de una pequeña cantidad de material sin presión excesiva no causa molestias, salvo un leve dolor lumbar. La inyección de un anestésico como la novocaína no altera el dolor lumbar residual; por lo tanto, se verifica la inervación intradiscal y debe asumirse una alteración de la dinámica. La inyección de material en un disco anormal causa dolor lumbar intenso con irradiación del dolor a la pierna.
  4. El ligamento posterolongitudinal posee una abundante inervación de nervios amielínicos con fibras simpáticas. Se ha confirmado que su inervación proviene del nervio meníngeo recurrente de Luschka. El dolor puede producirse por la irritación de estos tejidos inervados.
  5. El nervio de Luschka también inerva la vaina auricular de la raíz nerviosa al emerger a través del foramen intervertebral. La raíz nerviosa y su aura constituyen otra fuente de dolor dentro de la unidad funcional. La inervación intrínseca de la rama meníngea presenta varias ramas que discurren a través del foramen: una hacia el ligamento longitudinal posterior, otra hacia la aura y otra dentro del tejido epidural. Existen numerosas fibras que discurren longitudinalmente sobre la superficie dorsal o dentro del aura dorsal, pero ninguna se encuentra en la superficie ventral o intraduralmente. La falta de inervación en la cara ventral del aura posiblemente explique la afirmación de Falconer y colaboradores de que el aura era insensible.
  6. El ligamento amarillo es exclusivamente tejido conectivo elástico amarillo y carece de inervación; por lo tanto, es insensible.
  7. Los ligamentos interespinosos también están inervados y, al inflamarse, pueden causar dolor local y referido. Kellgren inyectó una sustancia irritante junto a la apófisis espinosa de la primera vértebra sacra, provocando un dolor ciático que se irradiaba hacia la pierna. Al parecer, sus inyecciones se realizaron en el ligamento, parcialmente en el músculo y posiblemente también en el periostio.
  8. Se ha confirmado que la estimulación de los músculos profundos alrededor de una articulación espinal provoca dolor referido. Los músculos multífidos se contraen para intentar estabilizar la columna lumbosacra en los síndromes de dolor lumbar. La contracción muscular profunda puede deberse a la irritación del nervio recurrente de Luschka, de las articulaciones facetarias, del ligamento longitudinal posterior o incluso de la protrusión de un disco dañado. Si la tensión muscular excesiva puede causar síntomas de dolor lumbar y dolor referido en las piernas, esto puede explicar, en parte, el agravamiento de los síntomas por ansiedad, ira, tensión e incluso frío, así como por un uso incorrecto de la espalda.
  9. Las articulaciones posteriores (carillas articulares) son articulaciones sinoviales y suelen ser fuente de dolor por lesiones, inflamación o mal uso. Las carillas articulares están inervadas por la rama articular de la división primaria posterior de la raíz nerviosa.


En resumen, los tejidos capaces de causar dolor son el ligamento longitudinal posterior, la raíz nerviosa y su aura, las articulaciones posteriores (facetas), los ligamentos y la musculatura de la columna vertebral.


El examinador debe identificar y determinar cuál de estos tejidos es el sitio del dolor y el mecanismo por el cual se irritan, iniciando así el ciclo del dolor. Partiendo de la base de que el dolor se transmite a través de los nervios periféricos y asciende por la médula espinal, el mecanismo de los estímulos nociceptivos químicos, eléctricos, térmicos o mecánicos, que en última instancia se interpretan como dolor proveniente de estos sitios de estimulación, constituye la base de la evaluación clínica del paciente que refiere lumbalgia.


Lumbalgia

Las molestias en la zona lumbar pueden clasificarse como estáticas o cinéticas.

En una postura anormal con lordosis excesiva, se ejerce presión sobre la articulación posterior. Los forámenes se estrechan y el disco intervertebral posterior se comprime, pudiendo protruir e invadir el ligamento longitudinal posterior o desplazarse lateralmente hacia los forámenes, comprimiendo así el saco auriculoventricular de la raíz nerviosa. Si ninguno de estos tejidos ha sido previamente irritado o inflamado por traumatismos o estrés, es posible que no se produzca dolor; sin embargo, si los tejidos están sensibilizados, sí puede aparecer dolor.


Se ha demostrado que mantener una postura erguida con flexión hacia adelante de 30 grados aumenta notablemente la presión intradiscal y exige un esfuerzo muscular excesivo; por lo tanto, esta postura diaria prolongada puede ser un factor determinante en el dolor lumbar.


En la cinética defectuosa con el consiguiente dolor, se deben considerar varios aspectos: (1) los tejidos, ligamentos o músculos pueden estar restringidos en su elasticidad, limitando así la flexibilidad completa; (2) los músculos posteriores del muslo y la pierna pueden ser restrictivos, impidiendo así la rotación pélvica completa y haciendo que la columna lumbar asuma una mayor carga; (3) el ritmo lumbopélvico puede verse alterado, especialmente en el proceso de reextensión desde la posición de flexión completa.


Del concepto expuesto se puede concluir que un entrenamiento deficiente, un mal acondicionamiento físico, una musculatura débil y un tejido conectivo inflexible influyen considerablemente tanto en el dolor lumbar cinético como en el estático. La fatiga, la ansiedad, la ira y la distracción también pueden desempeñar un papel fundamental en el deterioro de la coordinación neuromuscular, esencial para una correcta mecánica corporal.


De esto se puede concluir que un entrenamiento defectuoso, un mal estado físico, una musculatura deficiente, una flexibilidad inadecuada, la fatiga, la ansiedad o la distracción pueden provocar un uso incorrecto y doloroso de las capacidades de flexión/extensión de la columna vertebral humana.

Tratamiento

  • Reposo en cama
  • Soporte - lumbosacra
  • Medicina Física Moodalities
  • Ejercicios de rehabilitación
  • Tratamiento farmacológico
  • Analgesia
  • Antiespasmódico
  • Antiinflamatorio
  • Inyecciones epidurales
  • Tratamiento quirúrgico
  • Fusión de laminectomía
  • Fusión espinal
  • Síndrome piriforme
  • Medición del dolor

La medición del dolor y la reacción humana ante él sigue siendo el mayor desafío para la práctica clínica. La objetividad, en contraposición a la subjetividad, es primordial para el profesional que realiza el diagnóstico y, al no encontrar una base objetiva para la producción del dolor, se convierte en una fuente de frustración.


El dolor crónico localizado en la región lumbosacra tiene, sin duda, un componente emocional, y todos los pacientes que presentan estas quejas deben someterse a una evaluación psicológica para determinar si existe alguna intensificación del dolor que refieren. En muchos casos, la intervención debe ser tanto psicológica como un intento de erradicar o modificar la base estructural del dolor. Las pruebas empleadas por psicólogos clínicos y por numerosas clínicas del dolor tienen sus defensores y son demasiado numerosas para enumerarlas y evaluarlas aquí.


El dibujo del dolor del paciente es una valiosa herramienta diagnóstica. Mediante esta técnica, se delimita la zona de dolor y se modifica con sombreado o marcas descriptivas. Esta prueba facilita la comunicación, que de otro modo se vería obstaculizada por la barrera del idioma, las diferencias educativas y la discrepancia en la terminología médica. En pacientes propensos a exagerar o incluso falsear sus síntomas para obtener algún beneficio, se documenta la naturalidad o la razonabilidad de los mismos.


Las entrevistas con pentotal también son valoradas, pero se utilizan con un concepto diferente. En la posición de somnolencia, mientras el paciente se recupera del estado hipnótico inducido (mediante pentotal intravenoso), se realizan movimientos que provocan dolor en estado de vigilia y se registra la reacción del paciente. Se considera que el síntoma es auténtico si la respuesta es la misma que en estado de vigilia, pero se sospecha una exageración emocional si existe una diferencia significativa. Se requieren todas las precauciones necesarias para el uso de anestesia, por lo que este procedimiento no puede realizarse en la consulta.


El Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota (MMPI) es una herramienta de evaluación del perfil de personalidad ampliamente reconocida. Debe evitarse su abuso y uso indebido, pero no se puede confiar plenamente en él ni asumir una interpretación infalible. El MMPI clasifica al paciente en el momento de la prueba, pero no necesariamente lo caracteriza en el momento en que se presenta la enfermedad o lesión inicial.


La Escala de Reajuste Social también constituye un valioso complemento para la evaluación del paciente. Se ha demostrado que el momento de aparición de la enfermedad o lesión se relaciona con cambios personales, sociales, laborales y económicos en la vida del paciente. De esta manera, se evalúa el estrés (alto o bajo) y se puede comprender mejor la causa de la discapacidad.


La entrevista personal con un psicólogo competente y capacitado es sumamente recomendable al inicio del tratamiento de la enfermedad. Cuando se realiza correctamente, no solo permite un diagnóstico preciso, sino también una intervención terapéutica eficaz.



El paciente con dolor crónico tiene derecho a una evaluación médica exhaustiva que permita valorar completamente todos los aspectos orgánicos de sus síntomas. Asimismo, el paciente que refiere dolor también debe ser evaluado. Solo considerando todos estos aspectos se puede brindar una atención integral y un tratamiento completo al paciente con patología lumbar.

Extremidades: Cuello y brazo superior

Woman holding her shoulders — Jersey City, NJ — Pain and Disability Institute
Elderly with elbow pain — Jersey City, NJ — Pain and Disability Institute

El dolor en el cuello, la cabeza o la zona interescapular de la extremidad superior (irradiado desde el cuello) es la segunda dolencia médica más frecuente, solo superada por el dolor lumbar.

El dolor de cuello puede considerarse secundario a un traumatismo o no estar relacionado con él. También es fundamental definir el tipo de traumatismo. Las afecciones del cuello, ya sean postraumáticas o no, presentan muchas similitudes, pero también diferencias significativas, por lo que su evaluación y tratamiento deben ser precisos.